Mostrando entradas con la etiqueta ex enamorada. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ex enamorada. Mostrar todas las entradas

domingo, 1 de abril de 2012

Una carta que te acompañe

Hola (carita feliz). Creo que debo comenzar por pedirte perdón. Sé que en un principio no supe valorar lo mucho que me amaste, ni asimilar a conciencia ese lado negativo mío que tanto te lastimó. Pero el tiempo ha pasado y he llegado a comprender mis errores. Ya no soy el mismo de ayer, ahora uso corbata casi a diario y no le tengo miedo a la oscuridad.  

Suspiro y prendo un cigarrillo. Aún recuerdo la última vez que nos dijimos te amo.

Suspiro y apago el cigarrillo. El dolor y el desamor me hicieron entenderte mejor.

Tuve que recibir golpes muy fuertes para darme cuenta de tu grandeza, y de lo magistralmente cojudo que fui al soltarme de tu mano cuando me la extendías a gritos. Pero aún así, debemos admitir que la culpa la tuvimos los dos. Éramos unos jóvenes llenos de ilusiones, dispuestos a amar hasta el final, pero no de comprendernos cada día más. Ambos nos disparamos, pero felizmente salimos ilesos de la lucha. Aunque en un principio quedaron roces a carne viva en nuestro corazón, heridas que pensamos que serían incurables. Nuestros oídos estaban totalmente aturdidos por la balacera de discusiones, que no supimos escuchar razones. ¿Pero quién lo diría? A pesar de todo y de los mil intentos por alejarnos, el destino nos volvería a juntar. No me atrevo a pronosticar qué se trae entre manos, pero me hace muy feliz volver a verte sonreír por alguno de mis chistes. Eres sabia por haber dicho que el tiempo puede ser un súper aliado para olvidar lo malo. Y yo un necio por quererlo todo apresurado.

¿Te acuerdas que en un inicio, cuando recién terminamos dijimos que por lo menos no nos eliminaríamos del Facebook y de las demás páginas de chat? Igual sabíamos que tarde o temprano uno de los dos se encabronaría y eliminaría todo rastro de recuerdo. En este caso, fui yo el que tomó el primer paso. Me siento un brutal inmaduro por eso. Aunque quizá haya sido lo mejor en su momento. Tal vez si hubiésemos seguido hablando, ahorita no podríamos ser amigos de nuevo.

Suspiro y me sirvo una copa de vino. Un nudo en la garganta empieza a secar mi respiración.

Recuerdo cuando afirmaba que solo bebería aquel vino de barrio de cuatro soles, el divino “Sureño”, pero ahora, digamos que refiné un poco mis gustos. Sin embargo, puedo asegurarte que mi sencillez característica me sigue abrazando. La única diferencia es que ahora no solo monedas acompañan mi billetera. De verdad, agradezco que siempre hayas confiado en mí y aguantado todos mis arranques de depresión nebulosa, que me arrojaban a un huracán de melancolía e inseguridad de noches de lluvia. Lo sé, me volvía un pequeño niño temeroso, pero allí estabas tú para abrazarme. Para arrancarme una sonrisa con una coquetería. Gracias a ti volví a recuperar la confianza en mí. Supiste darme mi espacio y respetar mis noches duras de escritor, donde solo existía mi mundo de historias. Y aunque quizá nunca te lo dije, en ese mundo mágico, guardé tu recuerdo. Cierro mis ojos y te imagino sentada debajo del árbol de manzana de uno de mis cuentos. Aún no me atrevo a tocar tu hombro por la espalda. Siento que me derrumbaría ante la belleza de tu rostro y te abrazaría entre lágrimas. Y tristemente me daría cuenta que solo en mi cabeza sigues siendo real. Por el momento sabemos que es lo mejor. Aunque me emociona saber que el destino quizá nos vuelva a regalar un beso y un para siempre. Dios sabe lo que hace. Dejémoselo a él. 

Dejo de escribir. Empiezo a caminar por toda mi sala. Me duele mucho el brazo izquierdo. Tengo problemas con el corazón, lamentablemente es confirmado. Estoy enfermo.   

Estoy cansado. Vivo en una lucha constante conmigo mismo. No siempre gano... (Miro al cielo). Sabes que lo que más deseo en la vida es formar una familia, volverme ese padre ejemplar que nunca tuve. Comprarle a mi madre ese “Walk in closet” con el que soñó desde niña. Lo sé, no creas que no te escuché cuando me repetías hasta el cansancio que el dinero no es lo más importante, que la unión y el amor es por lo que verdaderamente se debe luchar. Ay querida (con tono gracioso, un poco afeminado), déjame decirte que siempre lo entendí. No duermo, no veo colores en el día, me siento solo…pero cierro mis ojos y presiono mi puño con fuerza por las noches, porque tengo fe que mi esfuerzo será recompensado. Alcanzaré mis sueños. Llegaré a ser el escritor y el compositor que desde niño he anhelado, y garantizo que formaré la familia que me he jurado. Concretaré todas mis fantasías, cada una de las que te fui contando en nuestras caminatas de regreso a tu casa, después de haber ido al cine.    

Suspiro y busco algo de comer. Solo encuentro la mitad de un paquete de galletas. La noche es larga.

La confusión vuelve a mí, querida amiga. Cada vez que recuerdo las promesas inconclusas que quedaron pendiente en nuestra relación, mis ojos empiezan a experimentar un diluvio de dolor. Juré que te protegería de todos, pero olvidé que en algunas ocasiones yo era el villano más pendenciero de la humanidad… Sé perfectamente lo que me estarías diciendo en estos momentos: “No digas eso, Jhonnattan. No te sientas así. Eso ya quedó atrás.”… Ok, ha pedido tuyo no tocaré más esos temas tristes del pasado. Volteemos la página a un capítulo más de la refurinfunflay.

Suspiro y empiezo a estornudar. Mi alergia sigue jodiéndome la vida como una sabandija en la entrepierna. Al menos por ahora procuro doblar mis pañuelos (Carita de monce haciendo una broma XD)

Nos hemos vuelto a encontrar. Te lo dije… Lo afirmaste. Un trecho largo e interesante vuelve a ponerse en nuestro camino. Nos queda mucho por vivir y por sanar. Debo admitir que he estado roto. Pero eso ya se acabó. Ya no quiero caer una vez más. Voy apagar el incendio que sigue ardiendo en mi cabeza, voy a matar al viejo amargado y cansado que a veces castiga al joven que soy. Sacaré mi espada para derrotar a todos los dragones que se me pongan como obstáculos para concretar mis metas. Esta vez he hecho una tregua con el tiempo. Me ha jurado que estará a mi favor. Sanaré, me arrancaré las vendas de las heridas y tomaré las medicinas correspondientes para sentenciar la desmotivación de mi sendero. Hoy vuelvo a ser yo.

 Suspiro y voy a buscar mi guitarra. Toco la canción que te escribí.

Una carta que te acompañe. Eso quiero que tengas en este escrito. Si en algún momento te sientes triste o sola, déjame decirte que eres maravillosa. Si a tu camino le empiezan a crecer espinas, quiero que sepas que podrás con ellas. Siempre encontrarás la forma de salir adelante. Ya no le tengas miedo a las historias de terror, porque el amor y la paz siempre brillan en tu mirada. Perdóname por todas las veces que te hice llorar, prometo, pase lo que pase, clavar cientos de sonrisas en ti, por cada herida que dejé. Te mando un beso gigantesco. Siempre podrás contar conmigo. Sonrío entre lágrimas porque me doy cuenta de que llegué a conocer lo que realmente significa el amor, a través de ti.   

Suspiro y prendo un cigarrillo. Ya no quiero escuchar más canciones tristes. Propongo una mejor. 


Jhonnattan Arriola Rojas