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lunes, 25 de julio de 2011

Confesiones de una suicida.

Las personas se suicidan no solo cuando se tiran de un cuarto o quinto piso, cuando toman veneno, cuando se disparan o se ahorcan en un hotel de mala muerte.

Las personas pueden suicidarse con el silencio, la pena, los recuerdos, los traumas, y la cobardía.

Si alguna vez callaste, te miraste en un espejo, escribiste en vez de hablar, callaste una pena profunda, no revelaste sentimientos y te mentiste por tanto tiempo, entonces sabrás a lo que me refiero.

Muchas veces, en muchas partes del mundo, muchas personas pensaron alguna vez en suicidarse.

Pastillas, balas, drogas y tirarse de un edificio son las formas mas comúnes. ¿ Alguna vez pensaste en matarte? ¿cuál sería la muerte perfecta?, ¿ qué piensa una persona antes de suicidarse o en el momento en el que acaba con su vida?

Siempre dicen que son los más cobardes, yo pienso que son los más valientes. Yo no me atrevería a pasar un cuchillos por mis venas y sentir como poco a poco me voy quedando sin sangre. Tampoco sería capaz de tirarme al abismo o de un puente, mucho menos de sería capaz de jalar el gatillo.

Sinceramente, hay que tener los huevos bien puestos.

Sin embargo, considero que hay cosas "permitidas" que van acabando poco a poco con tu vida. Y yo las permito y participo de ella, de la manera más autodestructiva.

Fumo, tomo,he manejado totalmente alochilizada y me he metido al fondo del mal, exponiendo mi vida de manera irresponsable.

Tal vez, en momentos lucidos , evito hacerlo, pero hay algo que acaba conmigo y con mis ganas y que me hace pensar en cosas malas y retorcidas.

Lo peor es que no hago nada por evitarlo.

Es extraño, veo por milésima vez las muchas fotos que tengo de ti y pienso.
(En lo último que pienso es en ti) es verdad.

Vuelvo al espejo y pienso en mi, porque es lo único que me queda es aquel reflejo que dejaste.
– gracias -

Lo cierto y lo importante de hoy es que pienso ahora que no eres tú en lo primero que pienso, pienso en cómo pensaba en ti, en todo este tiempo transcurrido, en el azar, en el movimiento de la vida, en los sentimientos, en los cambios y en las transformaciones (quiero creer que he cambiado y que las diferencias me alejarán de ti y de tus recuerdos)

- en mi, luego en ti –
- mentira -

Cada día descubro un recuerdo diferente, y ya no sé distinguir si eso es bueno o malo. Cada vez la evocación de mis imágenes produce consecuencias diferentes, a veces positivas, a veces negativas

- todo es relativo -

Dependerá de mí, del clima, de los demás, del frio, del calor, de la música, de ellos, pero nunca, pero ya nunca más, dependerá de ti.

¿Será la distancia? ¿Será la experiencia?, ¿El tiempo hace que los recuerdos valgan más?, Alguna vez me dijeron que el tiempo devaluaba los recuerdos. Pero en mi, el tiempo le otorga un peso mayor a las memorias. Mi alma las carga y mi corazón las guarda. Mi conciencia las escribe en diarios y agendas.

Será que cada día siento diferente?, ¿Será que he cambiado? , ¿Será que ya no soy yo? Será que no soy lo que creía ser… será que soy como soy pero no lo que los demás creen? Será que soy como los demás creen pero no soy realmente yo? , ¿Quién diablos soy yo? Vuelvo al espejo y todo tiene sentido.

Sonrío ante la perspectiva de creer que la experiencia me ha aportado algo, creyendo o tratando de creer que todo está bien y que yo soy fuerte por que aprendí.

- Mentira –

Casi creería que es el hastío generalizado es lo que hace que cambie mi visión, y otra vez, ya no puedo pensar si eso es bueno o malo porque no lo sé y nunca lo sabré.

Algún día llegará en que todo lo bonito, sólo lo bonito, flote otra vez en la superficie. Entonces ya será tarde para hacer nada, para concluir algo, para hablar.

Será el momento de los vencidos, el instante en que sonríes con lástima mirando atrás sabiendo que todo se ha esfumado ya, todo lo vez solo en un segundo y ya no puedes volver.


Y te quedará una historia tan preciosa como las demás, difuminada por los años. Remplazada por otras, bonitas o no pero diferentes, diferentes todas, nunca nada es igual. Por las personas por el tiempo, por mi, por ti.
No puedes olvidar porque no quieres, aunque digas constantemente…
Adiós.

miércoles, 29 de junio de 2011

Un rencuentro cobarde es un recuerdo cobarde


La cobardía es asunto de los hombres no de los amantes. Los amores cobardes no llegan a amores ni a historias, se quedan allí. Ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar.



Ahí estabas tú. En aquel café, en el cruce de las calles el Silencio y las Letras. Con aquel cigarrillo que nunca fumaste. Ya no esperabas nada de la vida, salvo que se cumpla la promesa que alguna vez hicimos.
Después de 15 años, tú y yo, teníamos una cita, en el mismo lugar, a la misma hora.
Te miraba de espaldas, mirando el reloj que llevabas en la muñeca.
- Ah, cuanto has cambiado! –
Pero por fin ahí estabas, esperándome como siempre, como cada vez que llegaba tarde.
“Más guapo que cualquiera”

Y ahí estaba yo. Con aquella figura que jamás pudiste volver a tocar, con el pelo largo y negro que tanto odiaste. Lista para volver a amarte con la mirada y en silencio. Ahí estaba yo y mi mirada de amores desgraciados, yo y mi único secreto.
Me viste, y no te sorprendiste. Tú sabías que llegaría. Y es que en 15 años, no fue necesaria ninguna llamada para recordarlo. Siempre fui tuya y tú mío, y eso siempre fue suficiente.

Me miraste y no te sorprendiste, me arrimaste la silla y yo me senté en frente de tu sitio.
Escogiste un buen lugar, la mesa pegada al vidrio que daba a la calle, aquella calle silenciosa.
Y una vez más, cruzamos las miradas y nuestros ojos se pusieron vidriosos.
El mozo llegó, y me sirvió aquel vino tinto que tantas veces tomamos.

Y yo brindé por ti.
- ¡par ta faute! (por tu culpa) -
Y sonreí, con lágrimas en los ojos.
Tú me miraste, alzaste la colpa y dijiste
- merci beaucoup - (muchas gracias / sarcasmo)

Me prendiste un cigarro para recordarme que yo era tu reina.
Me preguntaste como estaba, y en realidad, sabía que eso no te importaba.
Resumí, una vida y te dije
- Bien, todo tranquilo, ya sabes la historia y tú?
Tu mirabas mi boca, podía sentir el peso de las ansias en tus ojos café, y como si no me hubieras escuchado me dijiste
- Estas hermosa -

Escarapelaste mi piel, como siempre y encendiste aquel vicio en el que estuvimos desde que nos conocimos.
Me miras, me miras de cerca, me miraste cada vez más de cerca.
Vi tus ojos cada vez más grandes. Nuestras bocas luchaban y luchaban como siempre, hasta que alguien, TU, cedió.

Nuestras bocas se encontraron y se amaron como siempre, como hace 15 años.
Como en cada sueño, como cada vez que te vi y no pasó. Como cuando lo imaginaba.
Y mientras me besabas, cantabas que era solamente un beso y que el destino te estaba llamando. Y yo cogía tus brazos para no volar, para que no te vayas y te besaba más suave para no perderme cada milésima de segundo.
No, esta vez no era un sueño.

Pero después de aquel beso, ya no había nada más que decir. ¿Cobardes? Tal vez.
Me pare y me fui.
Era la primera y última vez que tú me veías partir.
Tal vez miedo, tal vez amor. Nunca lo sabré.
Pudiste decir algo más, ¿no?
¡au revoir mon amour!
La cobardía es asunto de los hombres no de los amantes.
Los amores cobardes no llegan a amores ni a historias, se quedan allí.
Ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar.