Este blog simboliza para mí, un portal hacia todas mis dimensiones. Darme cuenta que aquellos personajes que viven en mi interior, pueden formar historias que cautiven a un lector viajero, es fascinante. He aprendido mucho de cada post y comentario. Una experiencia de otro mundo, orgásmica.
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A veces me cuestiono: ¿por qué escribo? ¿Para qué escribo? O, tal vez, ¿para quién escribo? Raro en mí pero hay muchas cosas que hoy no tienen una explicación. Pasa, y con frecuencia.
De lo único que estoy seguro es que me gusta hacerlo. Escaparme (por momentos) de la realidad y vivir en la ficción paralela a mi vida que suelo crear. Jugar con los pensamientos, confusiones, sentimientos, eso, sentimientos.
Son dos años que lo llevo haciendo y espero que todo continúe por el mismo rumbo, desconocido pero fascinante.
Agradezco infinitamente a todas las personas que semana tras semana visitan y comparten nuestras historias, y más aún a las grandes personas que hacen que este blog siga creciendo. Sin embargo, aunque no lo parezca, no tenemos Nada en Común.
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Escribir es una manera de conocerse así mismo, es deslizar los pensamientos y sentirlos con el olfato, con el tacto y con la respiración. Saber que la mente y los dedos pueden dar vida a historias y a diminutas letras sincronizadas con el simple despegar de la mente y la imaginación que se dejan plegar de una armonía y dirección tan inexplicable que sin duda causan las sensaciones más orgásmicas y placenteras.
Sí, escribir es hacer catarsis con un papel o con un soporte que se deje manipular por el aletear de la memoria y el volar de las neuronas en equilibrio y en desequilibrio. Es explorarse a pocos, violentar los muros de la realidad, manipular tus sentidos y vivir de a pocos. Eso es escribir y que mejor si de cuando en cuando tenemos nada en común para decir, que se vengan muchos años más.
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O muy de noche o muy temprano, jamás al mediodía o en la tarde. Me siento en la PC que la mayoría de veces está frente a una ventana, pongo música, una taza de café, me abrigo – ahora que hace frio – y mis dedos empiezan a disparar el teclado.
Salgo de tedio, de la mustia, de la rutina y empiezo a crear, a escribir. Porque si tú respiras, entonces yo escribo y sin darme cuenta, terminaré escribiendo para ti.
Encuentros imaginarios, historias que alguna vez me contaron, que escuché por casualidad, mentiras, verdades, ficción, realidad, algo de mí, algo de ti, insights, o nada en común.
Ese será mi secreto. Ese será nuestro secreto.
Escribir en NADA EN COMÚN es contar historias que aún no conoces, ¿o de repente sí?
Historias que probablemente yo también termine desconociendo.
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Nada en común




