Hoy no creo que sea un día donde reine la metáfora ni las
sofisticadas palabras que adornen y le den sutileza a un texto. Esta vez quiero
ser más directo que de costumbre. Olvidarme de las rimas, dejar a un lado las
lágrimas, creencias y demás cosas o sentimientos. Hoy no quiero tener medias
tintas. No quiero un cusí sin un cusá. Y menos un ying sin su yang. Exijo una
explicación de todo, y la necesito ahora.
Recuerdo que David nos ofrecía el trago carísimo que había
traído de su reciente viaje a Canadá. Habíamos estado reunidos desde las 11 pm.
Para no perder la costumbre yo había llegado tarde al cumpleaños de Carla.
Me decían "El Poeta" por mi famosa carta de amor que le envíe
alguna vez a Fátima, o quizá también fue por la canción que le escribí a
Silvia. Aunque la verdad, parece que todos se enteraron del famoso diario rojo
donde contaba mi corta historia con Rocío.
No me declaro un romántico, simplemente expreso mis
sentimientos con total libertad. Muchas veces parece lindo, pero al parecer,
ser romántico o dejarte envolver por el limbo creado por los protagonistas de
la historia, hoy en día ya no está de moda. ¿Me explico?
Me di cuenta de que muchas veces es mejor despertar, tomar tus prendas
y no preguntar. Despedirte con la mirada y correr. Jamás dejes una nota. Se
reirán de ti.
Aquella noche Carla y yo nos quedamos solos en su sala. Al
poco rato, estaba siendo invitado a dormir en su habitación.
Por primera vez quise hacer las cosas bien. Con alta
moralidad y ética. Recostarme, esperarla, acomodarnos, sentirnos, taparnos.
Pero, ¿cuál es el siguiente paso? ¿Conversar? ¿A caso, reír? ¿O consumar lo
propuesto con la mirada? Creo que hay algo mal en mí que no encaja con las
leyes de la sociedad actual. He llegado a la conclusión que le doy mucho al
feeling y menos al pressing.
Dicen que es más fácil besarse apasionadamente dejándose
guiar por el morbo, pero si le doy un beso en la mejilla… ¿Cambia la situación?
Cuando sólo se trata de tener sexo, ¿no hay lugar a dar cariño? ¿Está prohibido
pedir un abrazo? ¿Es un delito decirle que se quede un rato más simplemente
para mirarla?
Carajo.
¿De qué realmente se trata?
Carla terminó exhausta. Acomodó su cabello y se aferró a mi
pecho. La contorneé con mis brazos y le di un beso en la frente.
- No te equivoques, es sólo una noche - Fueron sus últimas palabras.
Quedó profundamente dormida. Bajé de la cama, me vestí y
suspiré.
Caminé hacia la cocina y partí un pedazo de la torta de
chocolate que había quedado. Volví a su habitación. Me detuve en la puerta. La
observé una vez más. Comí la torta.
- No pedía una novia por una noche, pero quizá pudimos hacer
algo más. Al menos con el chocolate me llevo algo dulce esta noche.
Para mí no es tan fácil.






