domingo, 31 de marzo de 2013
Living Soledad
domingo, 24 de junio de 2012
Nadie dijo

Nadie dijo que vivir sería fácil, nadie dijo que ser mujer fuera fácil, y mucho menos crecer y darte cuenta que no te gustan los chicos, sino todo lo contrario. En conclusión: Vivir y afrontar no es cosa fácil.
Melissa (en ese entonces mi novia) había tomado un pincel y había dibujado una sonrisa para mí -con ese y cien detalles más- pero luego de leerla, la busqué por mi cama, pero no, no estaba. Grité su nombre desde mi cuarto pero ya se había ido. Vi mi celular y tenía un mensaje, era ella:”Mi amor, ven a casa, mi mamá ya lo sabe, ven por favor, sólo necesito un abrazo tuyo, ven”. Como una bala en el cielo fue que llegué a su casa, estaba preocupada…
-¿Quién es?
No
estaba en discusión que fuera fácil para los padres entender que su hija de 18
años esté con otra chica, ni tampoco que
su madre pudiera encontrar todas las cartas que le escribí en un año de
relación: No, era fácil.
Soy
una mujer de instintos, y en esa llamada pude percibir que ella se alejaría. No
quise aceptarlo, no me convenía, además ¿qué podía ir ma?
Todo
dio una vuelta increíble cuando me dijo que ya no me quería en su vida. Una vez
más la palabra fácil aquí, porque definitivamente no fue fácil dejar una
relación que había calado tanto, que había sufrido y vivido tanto, que amaba
tanto, no fue fácil saber que estaba saliendo con otra chica, ni mucho menos
que viviría tanto con ella.martes, 24 de abril de 2012
Parece que se equivocaron
No es objetivo. No es inmortal. No es tangible. No es veraz.
No es presente, ni pasado, pero en ocasiones, es futuro.
Ríe y piensa, pero jamás concluye. Parecen que se
equivocaron cuando los pinceles pintaron los bocetos que estaban con un
borrador encima. A veces abrimos las ventanas y dejamos escapar el alma,
atrapada y siniestra, pero al fin de cuentas, es nuestra.
Parece que se equivocaron al señalar el sol. Ama la luna y
también el cielo cuando hay una sola estrella. Sonríe por todo, llora por nada.
Camina descalzo y anda con sombrero. Encierra sus ideas porque no le gusta
compartirlas. Egoísta, hasta el cansancio, e inmune a cualquier sentimiento de
culpa.
No calza, no camina, ni respira. Muchas veces patina en
interiores y recorre ideas consumidas por colillas coleccionadas en un viejo
bolsillo. 
Hablo de ti. Hablo de mí. Hablo de él. Hablo de ella. Hablo de eso. Averígualo. En tus ojos está la respuesta.
miércoles, 13 de julio de 2011
Mecánico suicidio en on



viernes, 17 de septiembre de 2010
Créeme que estoy muerto
Si en algún momento extraño, cuando las penumbras de la noche arriban a tu imaginación, piensas en mí, solo quiero que me mires en tus recuerdos y creas que estoy muerto.Una mañana desperté y ya no estabas. Te busqué en lo más profundo de mí y no te hallaba. Qué pasó. A dónde fuiste. Por qué no quisiste tomar el riesgo de aceptar que este corazón había cambiado. Que mi sentimiento por ti aún estaba presente. Que aún imaginaba una vida contigo. Pero, simplemente, huiste y me dejaste acompañado solo de lágrimas.
Sigo pensando que no fue un tropiezo haberte pedido un segundo de palabras. Y un abrazo. Y un te quiero. Y es que está claro, cuando un sentimiento se apodera del alma, ésta se descontrola, trae problemas, te hace sensible al amor, a la pasión y al barullo sentimental.
Todo es tan difícil de superar, sin embargo, cuando lo logras, amas y no dices más. No hay lugar al qué decir. Pero si lo haces, solo hay una respuesta mas no una explicación, que la encontrarás en ti, en tu corazó
n y, a la vez, a duras penas encontrarás el final de la ilación. Una ilación que alguna vez estuvo perdida, pero al vislumbrar una opacada realidad se dijo así misma: es momento de dar aún más.
De pronto los colores se tornaron grises. Aquella luz que un día apareció, hoy, se marchó, para continuar por el sendero de sombras y en voz baja decir: camina y lograrás esclarecer las penumbras que arribarán a su imaginación, la noche en que ella piense en ti.
Agradecimiento a:
Claudia Pasco http://claudiapasco.blogspot.com/
domingo, 18 de julio de 2010
Una amistad que vuela alto
Vivíamos a escasos metros, de vez en cuando me invitabas a almorzar gracias a tus habilidades culinarias. Tocábamos la guitarra juntos, formamos una especie de dúo musical que al final no tuvo mucho éxito, pero aquellos momentos hicieron que valga la pena cada minuto que “huevéabamos” juntos.
El día de mi mudanza fue uno de los más tristes que pudimos tener. Aún recuerdo que me ofreciste dinero para poder pagar el alquiler del departamento pero mi orgullo pudo más y decidí irme a uno más económico, no lo supiste entender y el rencor en ti empezó a nacer. Perdimos contacto desde aquel día. No contestabas mis llamadas, no venías a mis reuniones, desapareciste del mundo, y por más que hacía cualquier intento para volver a vernos, nunca aparecías.
Se me hace difícil comprender cómo fue que una situación tan inocente hizo que te sintieras tan ofendido. Sin embargo, tuve que continuar. Te consideré mi hermano, pero luego, no eres ni un conocido.
Un año más tarde, mientras caminaba por la avenida La Molina, recibí una llamada anónima.
- Hola, qué andas haciendo.
- ¿Quién habla?
Sentí un empujón y al voltear logré verte. Te habías dejado la barba, estabas mucho más gordo pero seguías con la misma cara de huevón. No sabía qué hacer primero, o sacarte la mierda por imbécil o simplemente saludarte. Me abrazaste y comenzaste a llorar. También yo.
Nos fuimos al parque de siempre, testigo de todas nuestras borracheras. Conversábamos como si nada hubiese sucedido. No valía la pena recordar el pasado que una vez nos separó. Rebobinamos e intentamos ponernos al tanto de todo.
- Planeo irme a Uruguay, mi mamá ya está allá – me dijo
- ¿Dentro de cuánto?
- Dentro de mucho, aún hay tiempo.
Fue raro volver a verte. Por mi mente pasaba la idea de por qué no volver a intentar, perdimos un año, sí, pero podemos recuperarlo con todos los demás años que nos esperan. No era una misión imposible, no para mí.
Salimos casi todos los días, recorríamos los lugares a los que solíamos ir. Y empecé a sentirme bien, por fin estaba recuperando a mi viejo confidente.
Fue un martes cuando recibí tu llamada y me dijiste que necesitabas ayuda con tus cosas porque te ibas a mudar.
Estuvimos en tu habitación haciendo las maletas mientras coreábamos La foto se me borró de Elvis Crespo. Dijiste que solo llevarías tu ropa, habías vendido tus tres muebles.
Terminamos, cinco maletas en total. Me acompañaste a la puerta, nos dimos un largo abrazo y partí. Al despertar, me puse a cocinar, te quería invitar a almorzar y así demostrarte que no soy un inútil en la cocina, tal como me lo decías a diario.
Salí a buscar un teléfono público y llamarte, pero en el camino me llegó un mensaje tuyo. Raro de tu parte, nunca me habías mandado mensajes de texto, siempre preferías llamar.
Hola Emilio, qué tal. Este mensaje es para decirte que estoy en el aeropuerto, mi avión para Uruguay sale en 15 minutos. Quiero agradecerte por compartir todo este tiempo conmigo y sobre todo, por haber sido mi amigo. Disculpa por no despedirme, no sabía cómo hacerlo. Te quiero mucho y te deseo lo mejor. Un abrazo. Tu charolastra de toda la vida.
Tomé un taxi rumbo al aeropuerto, no podía asimilar lo que estaba pasando. Estaba a 15 minutos de perder a mi hermano.
Llegué en 21 minutos y al entrar escuché una voz por los parlantes que decía: “El vuelo SG – 14 con destino a Montevideo, Uruguay, ha despegado”.
Salí, miré al cielo y empecé a llorar.
He andado solo, he reído solo, he llorado solo, me he emborrachado solo, he hecho absolutamente todo solo, y aunque me cueste admitirlo, sé que en el fondo, te extraño.









