Hace varias semanas mi mente ha vivido para una sola persona, su nombre no es relevante por ahora, solo me importa su existencia.
La conocí pero ella no me conoció. Durante mucho tiempo fui su amante en secreto, escondido en mis sentimientos, día tras día, la observaba al caminar, al hablar, al reír.
Hice de todo para hablarle, para conocer más de ella, quise averiguar cada detalle de su vida, pero quizá se me olvidó el más importante.
Hablábamos por messenger, mensajes de texto, algunas veces la llamaba, y sin darme cuenta, aquel sentimiento que inició como una ilusión, poco a poco se convirtió en enamoramiento, aunque siempre lo quise negar; pero mientras más lo pensaba, éste iba creciendo abarcando mi vida por completo.
No estaba acostumbrado a invitar a una chica a salir, pero con ella era diferente. Aprovechaba cualquier situación para insinuarle que moría por pasar algo de tiempo a su lado, sin embargo, cuando por fin quedábamos para vernos en algún lugar, siempre pasaba “algo” que frustraba mi deseo.
Llegué a la conclusión que es mejor no planear los eventos, si algún día salgo con ella, será porque se dio, porque nos encontramos “por ahí”, y decidimos caminar. Pero en mi necedad, no quise esperar, simplemente quise volver a intentar.
- ¿Vienes conmigo esta tarde?
Finalmente, todo lo que mi mente en su momento había creado, se estaba haciendo realidad. Ambos, sentados en una banca con el sonido del mar cerca de nosotros, conversábamos de temas que en realidad no tenían importancia. Sólo deseaba guardar por siempre su rostro, la perfección de sus cejas, su nariz pequeña y la manera que se inflaban sus pómulos al sonreír. Yo sólo balbuceaba, no estaba seguro de qué decir, pero en un instante, con tan sólo unas palabras, me hizo descender de mis sueños.
- Oye, dentro de poco es el cumpleaños de mi enamorado, qué le puedo regalar.
Con su nada afortunada pregunta, derrumbó todo lo que alguna vez imaginé. Todos los consejos que mis amigos me dijeron, no servían para afrontar aquella situación en la que estaba sometido.
No supe qué decir, sólo bajé la cabeza y entre dientes pronuncié: “No sé”. Se me hace imposible describir lo que en ese momento sentí, con mi corazón destrozado intente continuar con la conversación. Mirando de rato en rato el reloj, esperaba que llegue la hora de partir.
Ahora me encuentro en mi escondite en las alturas, testigo de varios de mis llantos y no puedo dejar de pensar en las palabras que me dijo, pero al repetirlas una y otra vez, creo que finalmente encontré la respuesta a su pregunta.
Tu enamorado tiene y tendrá el mejor regalo de todos, él tiene tu amor, él tiene lo que por mucho tiempo he deseado tener. Él tiene tu cariño, tus abrazos, tus besos, él tiene lo real y yo, yo sólo vivo de mis fantasías.
Creo que es tiempo de decir adiós, liberar mi corazón y decidir escribir sobre otros temas que no involucren al amor.
Sé que es difícil despedirse de algo que nunca se tuvo, pero es tiempo de lograrlo y seguir andando.
No te pienso, pero sueño contigo.
No te extraño, pero pasaría toda mi vida junto a ti.
No te sigo, pero te acompaño en mi mente.
No te amo, pero te escribo como si lo hiciera.