viernes, 25 de junio de 2010

¿Realmente lo quieren saber?


Autora invitada: Veralucia Cordero

Previo a mi catarsis que verán a continuación, leí un post publicado hace varias semanas en este blog llamado: ¿Qué es lo que ellas quieren? A lo que yo les respondo de la siguiente manera:

Así que no saben qué es lo que queremos. Aquí les diré algo desde la perspectiva de una mujer.

NO, no tiene nada que ver con la fantasía del príncipe azul, pero sí tiene que ver con el hecho de que las mujeres tenemos fantasías.

En serio, no pedimos mucho. Simplemente una pregunta bondadosa de vez en cuando que nos dé a entender que les importamos. SEAN O NO PAREJA, estén o no en planes, sean o no amigos.

Es cierto, sacamos conclusiones muy rápidamente. Pero no es completamente nuestra culpa. SÍ, sabemos tan sólo con observar de qué “calaña” es el niño que nos mira tan meticulosamente. Debemos ser criticonas pues nos han roto el corazón muchas veces y de la peor manera.

Con respecto a hacernos a las “difíciles”, no es una estrategia es “auto- respeto”. Sí. Simplemente es una manera de decirles yo me adoro y por ende el camino va a ser difícil para que seas rey en este reino. No. A veces no disfrutamos ese calvario porque sabemos lo que es sufrir, pero debemos hacerlo para asegurarnos de quién está al otro lado no es un psicópata rompecorazones. NADA MÁS.

¿Engreimientos? Se los consideraré. Pero eso también es culpa de un hombre. ¿Cuál? De nuestro padre, por dibujar fantasiosamente un pedestal de princesa en nuestra infancia. Es a través de este “trauma” que aún siendo las niñas grandes que somos, nos quedan rezagos de este pasado tormentoso y es a través de nuestro aprender empírico que decidimos querer ser tratadas como aquel hombre que nos dio una pequeña pista de lo que sería tener un hombre en la vida: una burbuja de fantasías.

Es verdad que cierta cantidad de empeño logra que nuestra atención vire hacia el lado del empeñoso que busca la mirada de la “doncella”, pero no lo hagan hasta la sien. Esto logra que no los aguantemos y simplemente los descartemos de la lista.

¿Qué lista? Es una lista – no, no existe en físico – en la cual “yacen” escritos los nombres de aquellos niños que llaman nuestra atención, quienes pueden ser posibles prospectos, etc. Sólo a los que se les considera para algo más que ser apenas un conocido.

¿Qué queremos? Una simple respuesta no da la talla para tan gran pregunta. Pero les doy un dato. DEPENDE de la niña a quien ustedes estén afanando. Si la llegan a conocer bien y están completamente convencidos de que ella es la niña de su bobo, entonces la respuesta estará ahí, mirándoles desde lejos, riéndose por no haberla visto.

Queremos exactamente lo que ustedes piden, un complemento perfecto. Queremos que ellos completen las frases que nosotras decimos sin necesidad de que se las digamos. Queremos que puedan darnos un regalo sin que se les avise qué es lo que necesitamos. Pero más que nada, queremos afecto, cariño y AMOR.

Pdt: estos pequeños tips variarán según la niña a la que se apunta conquistar. Si bien funcionan en la mayoría, no se le garantiza un 100% de efectividad.


Atentamente:

Una niña más, cansada de la misma pregunta de toda la vida por parte de niños que no saben cómo responderla; o pueden llamarme Verita.


sábado, 12 de junio de 2010

Un regalo para decir adiós

Hace varias semanas mi mente ha vivido para una sola persona, su nombre no es relevante por ahora, solo me importa su existencia.

La conocí pero ella no me conoció. Durante mucho tiempo fui su amante en secreto, escondido en mis sentimientos, día tras día, la observaba al caminar, al hablar, al reír.

Hice de todo para hablarle, para conocer más de ella, quise averiguar cada detalle de su vida, pero quizá se me olvidó el más importante.

Hablábamos por messenger, mensajes de texto, algunas veces la llamaba, y sin darme cuenta, aquel sentimiento que inició como una ilusión, poco a poco se convirtió en enamoramiento, aunque siempre lo quise negar; pero mientras más lo pensaba, éste iba creciendo abarcando mi vida por completo.

No estaba acostumbrado a invitar a una chica a salir, pero con ella era diferente. Aprovechaba cualquier situación para insinuarle que moría por pasar algo de tiempo a su lado, sin embargo, cuando por fin quedábamos para vernos en algún lugar, siempre pasaba “algo” que frustraba mi deseo.

Llegué a la conclusión que es mejor no planear los eventos, si algún día salgo con ella, será porque se dio, porque nos encontramos “por ahí”, y decidimos caminar. Pero en mi necedad, no quise esperar, simplemente quise volver a intentar.

- ¿Vienes conmigo esta tarde?

Finalmente, todo lo que mi mente en su momento había creado, se estaba haciendo realidad. Ambos, sentados en una banca con el sonido del mar cerca de nosotros, conversábamos de temas que en realidad no tenían importancia. Sólo deseaba guardar por siempre su rostro, la perfección de sus cejas, su nariz pequeña y la manera que se inflaban sus pómulos al sonreír. Yo sólo balbuceaba, no estaba seguro de qué decir, pero en un instante, con tan sólo unas palabras, me hizo descender de mis sueños.

- Oye, dentro de poco es el cumpleaños de mi enamorado, qué le puedo regalar.

Con su nada afortunada pregunta, derrumbó todo lo que alguna vez imaginé. Todos los consejos que mis amigos me dijeron, no servían para afrontar aquella situación en la que estaba sometido.

No supe qué decir, sólo bajé la cabeza y entre dientes pronuncié: “No sé”. Se me hace imposible describir lo que en ese momento sentí, con mi corazón destrozado intente continuar con la conversación. Mirando de rato en rato el reloj, esperaba que llegue la hora de partir.

Ahora me encuentro en mi escondite en las alturas, testigo de varios de mis llantos y no puedo dejar de pensar en las palabras que me dijo, pero al repetirlas una y otra vez, creo que finalmente encontré la respuesta a su pregunta.

Tu enamorado tiene y tendrá el mejor regalo de todos, él tiene tu amor, él tiene lo que por mucho tiempo he deseado tener. Él tiene tu cariño, tus abrazos, tus besos, él tiene lo real y yo, yo sólo vivo de mis fantasías.

Creo que es tiempo de decir adiós, liberar mi corazón y decidir escribir sobre otros temas que no involucren al amor.

Sé que es difícil despedirse de algo que nunca se tuvo, pero es tiempo de lograrlo y seguir andando.

No te pienso, pero sueño contigo.

No te extraño, pero pasaría toda mi vida junto a ti.

No te sigo, pero te acompaño en mi mente.

No te amo, pero te escribo como si lo hiciera.


sábado, 5 de junio de 2010

Aquellos besos que no di

Todo comenzó cuando tenía 16 años, y asistí por primera vez a la casa de Luisiana para celebrar su cumpleaños. Recuerdo que estaba algo triste porque había terminado con mi primera enamorada, bueno, en realidad ya había pasado como un mes, pero me hice todo un mundo. Como en todas las fiestas, mi buen amigo Diego, más conocido como Piwi, intentó reanimarme, con sus mil y un ocurrencias, agregando claro, sus sabios consejos de amor. “Hay muchos peces en el agua Tito, y hoy mi estimado, estamos en el océano”.

La Fiesta estaba en su punto, todos bailaban, bebían, reían, se divertían. Por mi parte, aproveché bien el momento y me hice más amigo de la cumpleañera, y me di con la sorpresa que era muy linda chica, no era nada creída, como la tildaban en el colegio. Pero de un momento a otro, toda aquella realidad estándar cambió. Siempre estará en mi mente aquél instante en que sin querer voltee, y miré más allá de lo que mi corazón herido quería ver. Su nombre era María Laura, y era amiga de la prima de Luisiana (No fue difícil averiguar esos datos, mi habilidad de mini espía me la hizo fácil). Su belleza era incomparable, su cabello negro azabache permitía que sus lindos ojos verdes resalten más. Su sonrisa era sexy y tierna a la vez. Una hermosura de pies a cabeza. Quise acercarme a invitarla a bailar, pero Piwi me detuvo, y dijo:”Vas a volar loco, ella ya te ha visto bailar, como toda mujer, ya te ha hecho el previo análisis. Tu bien sabes que eres un desastre en la pista de baile, no creo que quiera perder su tiempo contigo. Una mujer tan bella como ella, lamento decirlo, pero está fuera de nuestro alcance”.

Cómo es el destino, si le hubiese hecho caso a Diego, no hubiera conocido el amor. No hubiera sufrido tanto en mi vida. –Hola, disculpa ¿Quieres bailar?, le pregunté, intentado a mil no ponerme colorado -No, lo lamento, pero no sé cómo hacerlo. –Yo tampoco, respondí, totalmente desconcertado. – ¿Entonces por qué me sacas a bailar? Su pregunta era quizá la más inteligente que había escuchado en mi vida, así que merecía una respuesta a su altura. –Porque quiero conocerte.

María Laura y yo pasamos desde ese momento, toda la fiesta juntos. A pesar de ambos alegar no sabes bailar, lo hicimos casi toda la noche. Su perfume me envolvía en un sueño interminable y sentirla cerca de mí, sonriéndome, me hacía volar. Sé muy bien que debí escuchar más atento los consejos de Piwi respecto a cómo besar a una mujer en estas circunstancias. “Debes esperar que la chica te ponga la cara, te de la señal, y así podrás lograr un beso satisfactorio mientras bailan”. Sin embargo, me apresuré, me neceé, e intenté besarla en un momento no tan preciso, consiguiendo un rechazo y un final muy vergonzoso.

Es así como comenzó esta historia de besos frustrados, de amores perdidos y de corazones rotos.

Debo confesar que en un principio pensé que esa noche había acabado todo, que nunca más volvería a ver a esa chica tan bella, pero un año después, Luisiana hizo una fiesta por su cumpleaños nuevamente, y la volví a encontrar. Esta vez ya no intenté besarla, simplemente opté por la mejor opción, conocerla más, ganándome de esa forma, el sí para una cita en los próximos días. Pero lamentablemente desde ese momento me puse la soga al cuello. Nos volvimos mejores amigos.

Diez años de amistad plena. Diez años arto de excusarme por todos aquellos intentos de besos fallidos. En el cine, en las fiestas, tomándonos unas cervezas bajo mi escalera, escuchando música, en fin, en cada momento. No voy a negar que también intenté hacer mi vida, pero sus labios me llamaban, haciéndome perder el control de mí mismo. Si tan solo hubiese obtenido un beso, tan solo uno chiquito, quizá me hubiera contentando. Tonterías, no hubiese bastado. Yo quería su amor, ser parte de ella. Si bien es cierto nunca tuve el valor de hablarle claro, pero estoy seguro que ella sabía que moría por ser algo más que un amigo, sin embargo, inconscientemente jugaba a ilusionarme, con sus caricias, atenciones, detalles, entre comillas, amicales.

Se dice que entre un hombre y una mujer, no puede existir amistad si hay atracción de por medio. Se dice que el amor es un sentimiento que necesita ser alimentado para vivir. Se dice tanto, pero se sabe poco, no existe teoría cierta, que abarque en su totalidad la discordancia de este sentimiento, el cual no correspondido, es un castigo. Pero mucho peor, es mantenerlo en coma como en mi caso, corresponderlo a medias, darle su medicina de vez en cuando. Es horrible querer olvidar, pero no poder conseguirlo.

Tengo 26 años, y solo me he enamorado una vez. He vivido bien, pero no he sido feliz. Pero hoy llegó el momento de acabar con esta historia de besos no correspondidos. De aquellos que no di. María Laura se casa mañana, sé que lo mejor es afrontar las cosas y rehacer mi vida de una buena vez, afortunadamente ayer me emborraché con Piwi, llegué a mi casa tambaleando, junté fuerzas, y le escribí un email a mi amada. Una pequeña carta electrónica, que sintetiza toda nuestra historia. Logrando confesar de esta manera lo que en mucho tiempo, me fue imposible.

Simplemente te amo y lo he hecho desde que te conozco. El peor error de mi vida ha sido hacerme tu mejor amigo, sin antes aclararte mis sentimientos. Sé muy bien que nunca me viste como candidato para dueño de tu corazón, pero déjame decirte que para mí, significas amor. María Laura, por tu culpa casi muero atropellado en muchas oportunidades, ya que mientras escuchaba música con mi MP3, fantaseaba con esa escena donde por fin cedías a un beso mío.

Te pido que no te sientas culpable. Te deseo de todo corazón que seas muy feliz. Realmente lamento confesarte esto en estas circunstancias, pero bueno, ya me conoces, soy impredecible.

La boda de mi amiga salió fabulosa. Se le veía muy feliz. Me costó mucho, pero a la fuerza, a la mala, logré entender que solo amistad era lo que el destino nos había preparado. Pero por otro lado, dejando la melancolía, me siento algo entusiasmado. Es como si despertara de un sueño profundo. Estoy ansioso por comenzar desde cero. Como diría Pedrito Suarez Vertiz en una de sus canciones como sabio consejo. “Cierra tu historia de amor”.

Jhonnattan Arriola